Una de las ciudades mayas más grandes, dominada por la pirámide de Kukulcán, un observatorio astronómico y un juego de pelota monumental. Conviene llegar temprano, antes de los autobuses y del calor.
Uno de los conventos franciscanos más antiguos de Yucatán, construido a finales del siglo XVI con gruesos muros a manera de fortaleza y un cenote dentro de su predio.
Un restaurante al final de la Calzada de los Frailes que sirve platillos yucatecos y mexicanos en un patio iluminado con velas, una manera tranquila de cerrar el día en Valladolid.
Una calle empedrada de época colonial que conecta el centro con el Convento de San Bernardino, flanqueada por casas de colores pastel, pequeñas galerías y cafés.
Una casa colonial convertida en restaurante y hotel en la plaza principal de Valladolid, con un patio arbolado y un menú de platillos regionales como lomitos y sopa de lima.
La sucursal original del restaurante al que se atribuye la popularización de platillos yucatecos como el poc chuc y la cochinita pibil fuera de la península, en el pueblo de Ticul.
El mercado tradicional más grande de Mérida, repartido en varios niveles y calles, con productos frescos, hamacas, especias y comida yucateca honesta y económica en sus puestos.
Una institución de Mérida que sirve clásicos yucatecos como la cochinita pibil y los papadzules, con mujeres haciendo tortillas a mano en la entrada. Siempre llena, siempre rápida.
Un café de Mérida abierto las 24 horas desde los años 50, popular por su café molido en el local, sus pasteles y las conversaciones largas en mesas con tapa de mármol.
Construida a finales del siglo XVI, en parte con piedras de templos mayas, es una de las catedrales más antiguas de América. Su fachada sobria contrasta con un interior amplio y austero.