Parque central con una réplica a escala de la Torre Eiffel, senderos arbolados y un pequeño lago con botes. Punto de encuentro habitual de familias sucrenses.
Restaurante con jardín y parrilla al aire libre, conocido por sus platos bolivianos actualizados y sus postres de frutas locales. Reserva recomendada por la noche.
Convento del siglo XVIII cuyas terrazas y cúpulas ofrecen la mejor vista de los tejados blancos de Sucre. Se sube por una escalera estrecha hasta el techo abovedado.
Restaurante de cocina francesa instalado en una casa colonial, con patio interior y una carta que combina quesos, vinos y platos bolivianos de temporada.
Bar con música en vivo y buena selección de cervezas artesanales bolivianas, frecuentado por estudiantes y viajeros. Ambiente informal hasta tarde.
En este edificio se firmó el acta de independencia de Bolivia en 1825. El museo conserva documentos originales, retratos de próceres y la sala donde se declaró la República.
La plaza principal de Sucre, rodeada de edificios blancos como la Catedral y la Casa de la Libertad. Bancas bajo palmeras, vendedores de jugos y el punto de partida natural para cualquier visita a la ciudad.
Iglesia colonial del siglo XVI con un campanario que se puede visitar y una de las campanas que llamó a la independencia. El interior guarda retablos dorados.
Restaurante vegetariano con menú fijo del día, sopas y jugos naturales, en una casa con patio cerca de la iglesia de San Francisco. Opción confiable para almorzar bien y barato.
Mercado cubierto de dos plantas donde comprar frutas andinas, jugos recién exprimidos y almorzar barato en los puestos de comida del segundo piso, entre locales y turistas.