Bajo un techo de tejas verdes y techos de cedro tallado a mano, guardias reales vestidos de blanco montan guardia a caballo junto a las tumbas del rey Mohammed V y sus hijos. Entra y descubre el sarcofago de onix blanco del rey, iluminado bajo la cupula, justo frente a la antigua Torre Hassan.
Ciudadela fortificada sobre una colina, con callejuelas encaladas y pintadas de azul que descienden hacia el estuario del Bou Regreg, frente a Salé. Cruza la monumental puerta almohade del siglo XII y perdete en el sereno Jardin Andalusi antes de llegar a la terraza junto al acantilado, donde el rio se une al Atlantico.
Cigueñas anidan sobre minaretes en ruinas dentro de esta necropolis amurallada donde columnas romanas de la antigua Sala Colonia conviven con un santuario funerario marinida. Camina entre tumbas reales hasta un estanque de manantial donde, segun cuentan, viven anguilas sagradas. Un rincon frondoso y silencioso a orillas del rio Bou Regreg.
El museo arqueológico más importante de Marruecos, abierto desde 1932, resguarda los bronces romanos hallados en Volubilis, entre ellos el célebre busto del rey Juba II. Sus salas de cerámica islámica y piezas prehistóricas narran la historia del reino desde la antigüedad.
Este recinto cubierto con capacidad para 5.000 personas es donde el publico de Rabat se desborda en partidos de futsal y basquetbol, tras ser sede conjunta de la Copa Africana de Futsal 2024. Ideal si quieres vivir la pasion deportiva local lejos de los circuitos turisticos.
Un bastión del siglo XVII construido en la muralla de la Kasbah que da al mar, con cañones antiguos todavía apuntando al océano y una vista amplia sobre la desembocadura.
La avenida central de Rabat, bordeada de palmeras, edificios administrativos de la época colonial y cafés, que conecta la medina con el centro de la ciudad moderna.
Un restaurante de siempre, sin pretensiones, con tajines, cuscús y carnes a la parrilla para un público mayormente local, lejos de la zona turística.