El núcleo que sobrevive del mercado otomano de Pristina, un conjunto de calles angostas con pequeños comedores, sastrerías y puestos que venden productos frescos, dulces y artículos del hogar.
Una avenida amplia llamada así en honor al expresidente estadounidense, con comercios a los lados y una gran estatua de Clinton que conmemora su visita a Kosovo en 1999.
Una torre de reloj de piedra del siglo XIX, una de las pocas construcciones que quedan de la Pristina otomana, ubicada en el borde del bazar viejo.
Un complejo restaurado de casas otomanas del siglo XVIII que muestra la vida doméstica tradicional de Kosovo, patios y exhibiciones de oficios.
Un monumento de letras amarillas de gran tamaño, inaugurado en 2008 el día en que Kosovo declaró la independencia, repintado cada año con un tema distinto. Se ubica frente al Palacio de la Juventud y el Deporte.
Un restaurante de larga trayectoria cerca del centro que sirve carnes a la parrilla balcánicas, pimientos rellenos y guisos tradicionales en un comedor sencillo.
El museo nacional, instalado en un antiguo cuartel austrohúngaro, que abarca arqueología e historia desde hallazgos prehistóricos hasta el siglo XX.
Una catedral católica romana iniciada en 2007 y aún no del todo terminada, con una cripta abierta debajo y una torre a la que se puede subir para ver los techos de la ciudad.
Un espacioso café, librería y bar en un antiguo espacio industrial reconvertido, que sirve platos de desayuno y almuerzos ligeros durante toda la tarde.
Cancha local de FC Prishtina y de la selección de Kosovo, este estadio de casi 14,000 asientos vibra con cantos de tribuna en dia de partido. Lleva el nombre del querido futbolista Fadil Vokrri y es el lugar ideal para sentir la pasion futbolera de Pristina.