La plaza central de Bishkek, construida para los desfiles soviéticos y todavía usada para celebraciones nacionales y el cambio de guardia junto al mástil. Amplia, abierta y rodeada de edificios de gobierno.
Un imponente museo de construcción soviética en la plaza Ala-Too, dedicado a la vida nómada kirguisa, la historia soviética y la independencia, con un piso superior cubierto de murales que se conserva casi intacto desde los años ochenta.
El bazar más grande y antiguo de Bishkek, un laberinto de puestos cubiertos que venden frutos secos, especias, pan recién horneado y platos dungan y uigures preparados al momento en mostradores.
Un parque tranquilo de la ciudad, llamado así por el general Panfilov, con una vieja rueda de la fortuna, árboles añosos y una pequeña zona de juegos frecuentada por familias locales al final de la tarde.
Un restaurante céntrico que sirve platos típicos de Asia Central —plov, manti, shorpó y fideos lagman recién hechos— en un comedor decorado con textiles tradicionales y áreas con asientos bajos.
Un valle glaciar a 40 minutos del centro de Bishkek, con senderos señalizados, ríos alpinos y vistas de picos nevados de más de 4.000 metros; una caminata sencilla de media jornada desde la entrada del parque.
Un extenso jardín botánico en el borde oriental del centro, algo silvestre en ciertas zonas, con senderos tranquilos, estanques y una amplia colección de árboles y arbustos de Asia Central.
Un comedor de estilo cantina, dungan y uigur, abierto las 24 horas, conocido por su lagman, ashlyan-fu y empanadillas servidas rápido y a buen precio en mesas compartidas.