Miami
Miami es donde los trópicos se encuentran con la ciudad norteamericana: un lugar bañado de sol, inquieto, de geometría art déco, calidez caribeña y energía constante. El horizonte brilla sobre la bahía de Biscayne; el español fluye tan naturalmente como el inglés por las calles. Es una ciudad que se reinventa sin cesar, impulsada por su papel como puerta entre Estados Unidos y América Latina, pero nunca pierde su borde hedonista y optimista. El Miami verdadero vive en sus barrios: las fachadas pastel vintage y cafés nocturnos de Wynwood, las galerías de arte y la vida de playa del Design District, el ritmo salado de Little Havana donde la cultura del cafecito es profunda. Las playas están ahí, claro, pero la verdadera atracción de la ciudad es su elegancia visual, su comida (sándwiches cubanos y ceviche fresco por todas partes) y esa sensación de que siempre hay algo sucediendo. Vale la pena por la luz, la observación de gente y ese sentimiento tan propio de Miami: tropical y urgente a la vez.