Un restaurante grande, con paneles de madera, que sirve bryndzové halušky, codillo de cerdo y otros platos tradicionales eslovacos, con personal vestido con trajes folclóricos y mesas largas compartidas.
La última puerta que sobrevive de las murallas medievales, con origen en el siglo XIV, coronada por una torre barroca que alberga un pequeño museo de armas.
Bratislava I es el corazon compacto de la capital eslovaca: apenas 10 kilometros cuadrados donde se juntan palacios barrocos, calles empedradas y la silueta del Castillo de Bratislava. Cruza la Puerta de Miguel, toma un cafe en la Plaza Hviezdoslav y recorre siglos de historia en pocas cuadras.
Consagrada en 1297 ante el propio rey Andres III, es el edificio sagrado mas antiguo que sobrevive en el casco antiguo de Bratislava. Entra y descubre la capilla gotica de San Juan Evangelista, donde antiguamente se armaba caballeros a los nobles, con boveddas de nervaduras que resisten intactas siete siglos despues.
La plaza central del casco antiguo, rodeada de casas burguesas de colores pastel y del ayuntamiento viejo, con una fuente renacentista en el centro. Ha sido el lugar de mercado y encuentro de Bratislava durante siglos.
Un café de estilo vienés en la plaza principal, abierto desde el siglo XIX, conocido por sus tortas en capas y por su sala superior, tranquila y alejada del ruido de la calle.
Un conjunto de añadidos gótico, renacentista y barroco construidos entre los siglos XIV y XVIII, hoy sede del Museo de la Ciudad de Bratislava. Desde la torre se obtiene la mejor vista de los tejados del casco antiguo.
Esta fuente renacentista preside la Plaza Principal de Bratislava desde 1572, cuando el rey Maximiliano II ordeno construirla para abastecer de agua a la ciudad. Fijate en el caballero con armadura que la corona, protagonista de la leyenda de un soldado escondido en su interior durante un asedio.
Una microcervecería y restaurante en funcionamiento junto al casco antiguo, que elabora sus propias lagers sin filtrar en el lugar y sirve carnes a la parrilla y albóndigas para acompañarlas.
Un parque tranquilo que antes se usaba para cultivar plantas medicinales para un hospital cercano, hoy un espacio verde con sombra y un pequeño estanque, popular entre los estudiantes de la universidad de enfrente.