La ciudadela de Jabal al-Qal'a reúne ruinas romanas, bizantinas y omeyas, entre ellas el Templo de Hércules y el Palacio Omeya, con vistas sobre las siete colinas de Amán.
Excavado en la colina en el siglo II, este empinado teatro romano llegó a albergar a 6.000 personas y todavía recibe conciertos y eventos en pleno centro histórico.
Restaurante del centro con muchos años de historia, con platos jordanos y palestinos como el mansaf y el musakhan, muy visitado por familias para una cena tranquila.
Una institución del centro que sirve falafel, hummus y foul desde los años 70, con sillas de plástico en la calle y sin más menú que lo que ya está en el fuego.
Construida en la década de 1980 en memoria del rey Abdullah I, esta mezquita con una gran cúpula de mosaico azul puede recibir a 7.000 fieles y admite visitantes fuera de los horarios de oración.
El principal museo del país reúne hallazgos arqueológicos desde el Neolítico hasta el siglo XX, entre ellos copias de los Rollos del Mar Muerto y las estatuas de Ain Ghazal.
Un barrio residencial en la colina, conocido por su arquitectura de los años 30, galerías independientes y cafés tranquilos entre calles con pinos antiguos.
Un conjunto de villas de comienzos del siglo XX y una pequeña iglesia bizantina sobre restos romanos, hoy una galería gratuita de arte árabe contemporáneo con café en el jardín.
Una avenida en pendiente con casas de piedra restauradas, pequeñas galerías, librerías y terrazas, cerrada al tráfico los viernes por la tarde para el mercado semanal Souk Jara.
Restaurante jordano en Rainbow Street instalado en una casa de principios del siglo XX, con mansaf, maqluba y mezze alrededor de un patio tranquilo.